Es como una puta. Sobremaquillada, aparentemente banal, con artificios y complementos cargantes. Para alguno hace daño a los sentidos. Pero es capaz de echarte un polvo inolvidable. La música de La revolución sexual de la La Casa Azul es un discazo. Un polvazo sordido, un subidón melancólico.
El disco del año 31 de diciembre de 2007
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