Bueno, tener un hijo...es una manera de decirlo, claro está, podrían ser 2, 5 ó 10; niño o niña. Los vas a querer igual.
Podría ponerme las gafas más feas que me encuentre y peinarme el pelo con la raya en medio para disertar sobre las virtudes y bondades de traer un ser a este mundo pero no creo que sea la persona ni el lugar más adecuado. Para eso ya están la religión, la conciencia y el bolsillo. Lo único que opino que traer un niño a este mundo es, vivan los tópicos, una responsabilidad enorme. Algo mucho más complicado que pasar las revisiones del coche a tiempo, activar el bluetooth en el teléfono móvil o piratear películas para la
Por otra parte, lo malo de tener un hijo no es el hecho en sí, es mas bien lo que supone, que pasas a ser padre, un vulgar padre. Y eso envejece. En pocas palabras: el NO tiempo libre, pañales, caca, médicos, llantos, gastos, más gastos, preocupaciones, posible incomunicación, disgustos, ¿custodias?, distanciamientos y todo eso...¿para qué? para un acuerdo no escrito de amor eterno y un juramento silencioso de dar la vida el uno por el otro.
Me basta y me sobra. Pero antes tengo que hacer una serie de cosas.
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