La televisión. Cómplice y culpable.

Este post es en respuesta a un interesante comentario de Dolx en el post “Una pequeña reflexión”. Mi respuesta es demasiado extensa para escribirla en un comentario, por eso lo hago aquí. En él defiende la enorme influencia de la televisión en los defectos de este país.
Yo personalmente pienso que la televisión es más nuestro cómplice a la hora de entretenernos y nuestro verdugo a la hora de educarnos. Por ejemplo, respecto al Chiquito de la Calzada pienso que nos gusta porque le identificamos con un andaluz pasado de copas contando chistes en la terraza de un chiringuito. Ese es un esteriotipo muy nuestro. Lógicamente en Noruega nunca podría triunfar, pero no por ser más cultos ni más listos, simplemente porque no lo identificarían con nada y tan solo verían a un pobre chiflado.
Respecto a la prensa rosa no creo que sea mayor problema e incluso la considero útil y casi necesaria. Son muchas las mujeres amas de casa que encuentran en ella un refugio o evasión, una forma, por muy raro que suene, de “socializarse” con el mundo. Se sienten parte de la discusión y hablan de X famoso como de un amigo o familiar. Hay que tener en cuenta que nuestra anterior generación ha sobrevivido a una guerra civil y/o a una dictadura donde la inquietud ideológica o cultural estaba poco menos que prohibida. Muchas de nuestras madres no han tenido más oportunidad que quedarse en casa y hacer de la tele su mejor aliada.
De hecho, Dolx lo afirma tal y como es:
“Si los españoles tenemos más necesidad de enterarnos de los chismorreos vecinales que de aprender física cuántica, aparecen en televisión treinta programas más del corazón que de ciencia...”. Y eso por más que nos pese es lógico.
Es responsabilidad de nuestra generación cambiar nuestros hábitos de entretenimiento y decir a los programadores que es lo que queremos.

En fin, y a lo que quiero llegar, la telebasura o, dicho de otro modo, la ineptitud de la televisión se refleja en el ejemplo que pongo siempre ya que es el que mas hondo me ha calado:

Debate sobre las drogas en Antena 3:
Por un lado los que de un modo u otro la defienden: Pocholo, Ricardo Boffil y Matamoros. En frente los que la atacan: un tipo con raya en medio y gafas gigantes de no se qué de Antidroga, el padre de un chaval que por lo menos tenía 70 años y el camaleónico Javier Nart, un tipo muy culto pero con gafas y el pelo blanco.
¿Con quién se va a identificar más el adolescente? Se lo están poniendo a huevo.

Otro ejemplo. Programa de “investigación” con cámara oculta de los fiestones de Ibiza:
“Miren las barbaridades que hacen. Desfilan al baño donde encontramos restos de cocaína. Miren, miren. Al salir nos encontramos con esta joven enseñando las tetas mientras su novio se enrolla con dos mujeres a la vez y una tercera le masturba. Y todo eso delante de las cámaras.”
Tengo 18 años y eso es precisamente lo que quiero. A ver cuánto tengo en el bolsillo…

Podrían ser mil ejemplos más…

1 comentarios:

dolx dijo...

Bueno, yo me posiciono en "culpable", y explico porqué:

Yo creo que es evidente, y creo en eso estamos de acuerdo, en que la televisión es, al menos, "complice"; por lo que decíamos de que sus programas reflejan aquello que queremos ver. Es algo así como un espejo, en el que podemos ver reflejados nuestros "instintos más básicos".

Pero al mismo tiempo la televisión, al ser negocio, funciona como una máquina de hacer dinero, y por ello se programan cosas que reporten beneficio a la empresa (pues sus inversores están en su derecho).

Y aquí viene la pregunta, ¿al programar, lo hacer realmente respetando lo que toda la gente quiere ver? ¿sí o no?.

Mi respuesta es un NO rotundo.

¿Cuánta gente se queja de los culebrones?, ¿de los programas rosa?, ¿de los realitys?, ¿de los concursos chorra...? y ¿cuántos los idolatran?. Creo que es abrumadora mayoría la cantidad de gente que los rechaza. Aunque eso sí, como se suele decir... "luego todos los ven".

¿Qué es lo que ocurre aquí?. Yo creo lo siguiente: La televisión programa aquello que el 99% de los españoles "es capaz de entender", que es muy diferente a decir que "programa lo que el 99% de los españoles quiere ver". ¿Se entiende a lo que me refiero?.

Por ejemplo, no es lo mismo asistir a una clase de matemáticas de 3º de EGB, que asistir a una clase de matemáticas de 8º de EGB (o como se llamen ahora). La primera puede seguirla el 95% de los españoles, y la segunda quizá sólo el 35% (por poner unas cifras).

¿Que hace la tele?, pues impartir únicamente clases de 3º de EGB, para que todos podamos seguirle el hilo. En ningún momento nos van a poner clases de 8º de EGB. Así, aunque un 35% de la población se aburra soberanamente, se garantizan la mayor audiencia posible.

Bueno, por si he mareado demasiado la perdiz, lo traduciré a términos televisivos: Aunque hubiese un 25% de televidentes que reclamen programas de cultura y se aburran con los programas "basura", no te van a emitir un 25% de programas de cultura , sino que van a seguir emitiéndote en un 99% de programas "basura"; porque eso lo entiende todo el mundo independientemente de su cociente intelectual.

Yo soy capaz de ver un programa rosa y entender que tal actriz se ha liado con tal futbolista y los han pillado juntos en una playa de Mallorca. Lo entiendo perfectamente, y como no hay otra cosa, me tengo que acostumbrar a entretenerme con ello. Pero no me gustan, preferiría ver otras cosas. Como cuando voy a la peluquería que me toca leerme el Hola mientras espero... pues si no hay una Muy me tendré que entretener con el Hola, no hay más remedio.

Para mi lo suyo sería que emitieran a tanto por ciento el nivel cultural o la "demanda real" de los televidentes. Es decir, si hay un 10% de aficionados a las ciencia, pues un 10% de programas de ciencia, si hay un 20% que demandan arte, pues un 20% de arte...Yy para ese % con menos cultura, programas más "de todos los públicos", por supuesto (aunque mejor sería pedirles más, claro).

El problema es que al no haber una ética televisiva, o un control sobre la televisión, que lo remedien (sí, ya se que el mundo cuando más libre es es mejor...), pues la televisión es "sólo" negocio y pasa esto. Pero no la exime de culpabilidad, pues su objetivo como tecnología, que debiera ser el de hacer una sociedad mejor, no lo cumple.

Imaginaos que el Ministerio de Educación decidiese impartir a partir de hoy sólo estudios de primaria para todos, ya que así todos lo entendemos y todos estudiamos... Obviamente a la larga, las nuevas generaciones serían menos cultas, y las viejas generaciones perderían su capacidad para pensar por falta de ejercicio. Eso, traducido a términos televisivos, es lo que trae a la larga la telebasura... Y los efectos creo que son visibles.

Sí, está claro que la sociedad no esta culturizada toda al mismo nivel, pero ello no quiere decir que reclame unánimemente una cultura televisiva pobre, y por eso sea lo que tengamos. ¡No nos tratemos tan mal!, no somos el vivo reflejo de lo que vemos en televisión, ¡somos mejores que eso!.

Pero eso sí, seremos "menos mejores" mientras sigamos teniendo una televisión tan mala.

Un saludo superverde y un placer!
Dolx